militantes del peronismo revolucionario uno por uno

MOUSSEGNE, Miguel Ángel.

“La Abuela” por su aspecto: pelo largo, rulos y gruesos anteojos. También “Pelusa” y “Juan”. Era nativo de General Villegas, provincia de Buenos Aires donde nació un 16 de noviembre de 1953. Pasó por la Escuela de Educación Técnica Nº 1 (EET1). Estudiaba Agronomía en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), siendo cuadro de la Juventud Universitaria Peronista (JUP) y la J.P., activando también en Montoneros. En La Plata compartía vivienda con Mario Eduardo Bagger (ver su registro). Antes de correr la misma suerte, meses antes, fue testigo del secuestro de seis estudiantes de la UNLP. A la edad de 23 años fue secuestrado-desaparecido el 5 de diciembre de 1976 en calle 60 Nº 260, La Plata. Para esa fecha estaba trabajando en un depósito de camiones en Gonnet. Fue visto en el CCD La Cacha entre el 27-5-77 y el 8-8-77 para luego ser asesinado. Alicia Compagnucci –por desgracia recientemente fallecida- su amiga y compañera de militancia, tiene una mirada divertida para Moussegne: “Miguel era el cocinero oficial del grupo. Siempre cocinaba guiso o algo hervido (…) A medida que llegaba gente Miguel agregaba una taza de agua y un poco de orégano. El arroz y los fideos eran siempre la misma cantidad, sólo variaba el agua y el orégano (…) Era un irónico total. Tenía un humor muy ácido. Era muy inteligente. Te encontraba un punto flojo y te gastaba. Miguel gastaba a todos. Incluso era muy irónico hasta con su propia persona”. Otro amigo y militante de aquella época (Eduardo Sáenz) trae a colación: “A ‘La Abuela’ Mouseggne lo conocí en La Plata. Tengo grabada en mis retinas la figura de un joven más bien alto, de gran melena enrulada, con gruesos lentes que al decir de Don Arturo Jauretche lo convertían ‘en un intelectual de libro bajo el sobaco’. Rememoro y lo veo venir hacia mí con un cuaderno. Me dice más o menos así: ‘tomá, ilústrate un poco’. Cuando lo hojeo veo que se trata de apuntes de la facultad referidos a las propiedades de la papa, el tomate, la zanahoria, etc. Le digo ‘¿Y esto para que carajo me sirve?’. Y con soltura me contestó: ¿Bajá la ansiedad flaco, fijate bien y leé’. Al llegar al cuarto o quinto párrafo pude observar, no sin sorpresa, que comenzaba un análisis político sobre los momentos que se vivían. Lo miré y su rostro estalló en una amplia risa: ‘Esto es para burlar la represión’, me comentó con sana alegría. En él pude ver a un joven absolutamente transparente, alegre, confiado en sí mismo, lleno de vida”. Moussegne era un buscavidas de aquellos y todavía se lo recuerda en la cancha de Estudiantes de la Plata con el “Pepón” Weber (ver su registro) vendiendo panchos. Y con el “Mencho” Néstor Montoya (otro compañero de la JUP, sobreviviente al genocidio) trabajaron juntos en un taller de pintura dándole a la lija duro y parejo.