militantes del peronismo revolucionario uno por uno

MUJICA, Laura Cristina.

Marplatense por adopción. Tenía 26 años cuando la “desaparecieron”. Comienzo su recuerdo, con una situación tragicómica que la tuvo como protagonista. Cuando Laura se proletarizó se fue a trabajar a una fábrica del Gran Buenos Aires. Una noche al volver a su casa descubrió que le habían robado del tendedero de su patio, la única camisa que tenía de recambio. La bronca que tuvo fue brutal. Su hermano Martín llegó justo y escuchó las quejas. Para calmarla le dijo: “Bueno, de últimas tu camisa volvió a manos del pueblo” y Laura que seguía recaliente le contestó: “¡Qué manos del puebloooo, es un chorrooooo el que me robó la camisa”. Laura contaba con 26 años al momento de su deceso. En la madrugada del 24 de junio de 1976, durante un operativo “antisubversivo” a cargo de fuerzas conjuntas del Ejército Argentino y la policía bonaerense, fue sitiada la casa de la calle Pelliza 4193 en Olivos, provincia de Buenos Aires. El operativo duró 6 horas aproximadamente, fueron cortadas las calles, se impidió a los vecinos salir de sus casas y se emplazaron armas pesadas en las esquinas y en los techos de las casas contiguas. Participaron numerosos efectivos con armas de todo tipo. Hubo un largo e intenso tiroteo. En esa casa vivían Laura Cristina “Soledad” Mujica, Horacio “Cholo” Merega y Carlos “El Inglés” Ocampo. Militantes montoneros y peronistas. Los testimonios indican que tanto Laura como Horacio fueron heridos de muerte y sus cuerpos llevados por los militares a un destino desconocido. Antes de retirarse, los uniformados saquearon la vivienda. Carlos fue secuestrado herido pero con vida y moriría luego; cuando fue llevado al Batallón de Infantería Naval N°3 y estaqueado desnudo toda una noche, por lo que una neumonía  se apiadó y se lo llevó de este mundo. Carlos era trabajador telefónico y delegado gremial en FOETRA. El hermano de Laura, Martín Mujica, no se maneja con eufemismos a la hora de referirse al hecho: “Soledad, Cholo y El Inglés lucharon, al igual que toda la generación del ’70, por un modelo de país basado en la justicia social, la soberanía política y la independencia económica. Por esos ideales fueron masacrados y por esos ideales no dudaron en dar sus vidas”.