militantes del peronismo revolucionario uno por uno

MURICI, Juan Gustavo.

“Chancho”. “Jaime”. Nacido en San Nicolás de los Arroyos un 24 de mayo de 1952. Su padre Jaime tuvo la ferretería más grande la zona. La primaria la hizo en la Escuela Nº 2 “Domingo Faustino Sarmiento” de su ciudad natal; secundario, también en la misma localidad, en el Colegio “Justo José de Urquiza”. Deportista por entonces, alterna estudios con el deporte de la ovalada en el Club Regatas, el equipo de rugby de la ciudad. De esa época se lo recuerda como un tipo alto con rulos y piernas fuertes como patas de macetas. Dirá Francisco Lamouré: “Lleva la pelota siempre hacia adelante, poniendo el cuerpo por su conjunto y defendiendo los valores originales del rugby: compromiso y trabajo en equipo. Algo que marcaría su vida para siempre”. Al cumplir 18 años decide estudiar Abogacía, y parte rumbo a La Plata, la ciudad estudiantil de las diagonales. Se convierte en uno de los mejores amigos de otro flaco que estudia Derecho en esa misma ciudad: Néstor Kirchner. Mete 15 materias en 2 años. Los memoriosos lo recuerdan siempre con camisa a cuadros; alto él, espigado, de patillas largas y nariz en forma de gancho. No pasa desapercibido para las mujeres. En el ámbito universitario conoce a “La Chana”, Susana María Marrocco (ver su registro). Forman pareja. A nivel político y social, con otros compañeros piensa lo mismo y llega a la misma conclusión: menos joda y más compromiso para conquistar derechos pisoteados por las dictaduras militares. Comienza su militancia en la Federación de Agrupaciones Universitarias de Izquierda (FAUDI), pero al entender la problemática peronista y su relación con la liberación nacional y social de nuestra patria, pasa a militar en la Federación Universitaria de la Revolución Nacional (FURN) y luego con la fusión, en la Juventud Universitaria Peronista (JUP). Militante montonero con el grado de oficial, la dictadura militar videlista trató de atraparlo con vida, pero él acorralado, como algún otro compañero del cual ya se ha relatado su decisión, optó por atravesarse el corazón con un cuchillo para no caer con vida (17 de abril de 1977). Quienes lo recuerdan, una vez más hablan de sus poblados y característicos bigotes, de la rectitud de sus principios y de su calma provinciana y bonachona que lo acompañó hasta el último de sus días en este mundo. Veintisiete años después –año 2004-, en una plaza nicoleña, el presidente argentino Néstor Kirchner abre su discurso sobre la deuda externa, rememorando a Gustavo Murici: “ese amigo del alma, un militante, con quien compartimos horas de angustias y luchas, por una patria mejor”. Así mismo, en un acto homenaje que se hizo en el Concejo Deliberante de su ciudad natal, el 24 de marzo de 2006, el músico Martín Molina interpretó de su autoría “Sobre Gustavo”, canción dedicada a este valeroso compañero.