militantes del peronismo revolucionario uno por uno

MONTES, Juan Manuel

“El Chiche”. Fue fundador del Partido Laborista de Córdoba en el año 1945. Luego, diputado provincial y nacional por el Partido Peronista entre 1946 y 1955. Caído Perón sufrió cárcel y persecuciones cuando se sumó a la Resistencia Peronista. Frecuentó la amistad del General que cariñosamente lo llamaba “El Pibe”. Se embanderó para siempre con los postulados del peronismo revolucionario hasta su muerte, ocurrida el 27 de marzo de 1998. Mucho antes, con motivo del fallecimiento de Perón en aquel triste 1º de julio de 1974, Montes expresó públicamente: “Porque ese es el Perón que llora y recordará el pueblo. El de las grandes alternativas: Perón o Braden, Liberación o Dependencia. El que no se unió nunca con los explotadores o imperialistas. El que marcó a fuego a los vendepatrias. El que expropió a “La Prensa” y la entregó a los obreros. El creador del IAPI como forma de terminar con los acaparadores y negociadores multinacionales. El que hizo que Bemberg devolviera lo que había estafado al Estado. El que enfrentó a la oligarquía dignificando al trabajador. ¿O es que ahora Caggiano, Balbín o Anaya nos van a recrear un Perón nuevo que no conocemos? Un Perón que según ellos es el campeón de la unidad entre obreros y burgueses explotadores, entre represores y reprimidos, entre verdugos y víctimas. ¡No! El nuestro es otro Perón. El calumniado e infamado,  el que sufrió exilio y confiscaciones y a quien el mismo ejército que hoy le rinde homenaje –y con la boca de sus FAL y metralletas impide que el pueblo se acerque a darle el postrer adiós- lo privó del uso del grado y lo infamó con el estigma de traidor a la Patria. ¡Basta ya! de homenajes hipócritas y de pretender manejar al glorioso muerto que pertenece al Pueblo Trabajador de quien fue paladín y conductor en memorables luchas. No olvidemos jamás que hubo muchos que, para que regresara a la Patria, murieron musitando su nombre o escribiendo con su propia sangre el signo PERÓN VUELVE en las paredes de los calabozos o en las calles donde cayeron acribillados por las balas de los esbirros represores. El recuerdo de ellos me hace gritar mi verdad. Porque Él nos enseñó que sólo la verdad nos hará libres. A lo fariseos que hoy se rasgan las vestiduras les dejamos el “Excelentísmo Señor Presidente” y el “Teniente General”. Nosotros nos quedamos con Perón a secas. Excelentísimos señores presidentes hubo muchos, tenientes generales demasiados, pero Perón hubo uno solo y ese, su nombre, nos pertenece y vive y vivirá para siempre en el corazón y las luchas del Pueblo argentino. HA MUERTO PERÓN. ¡VIVA PERÓN!”.