militantes del peronismo revolucionario uno por uno

MANZO, María Teresa.

Nacida el 7 de abril de 1950 en Soledad, provincia de Santa Fe. Concurrió a la Facultad de Ciencias de la Educación en la Universidad Católica de Santa Fe. Docente, era profesora en el Nacional Nº 1 de Capital Federal. Gastaba su sueldo en comprar cosas para los chicos carenciados. Subteniente de la estructura militar en la Columna Oeste del Ejército Montonero. Conocida como “Flaca Tita”. Secuestrada-desaparecida por un grupo de tareas el 30 de noviembre de 1978 en una cita “envenenada” en la estación Liniers del ferrocarril Sarmiento. Fue vista en la ESMA antes de su asesinato ocurrido para enero de 1979 en uno de los denominados “vuelos de la muerte”. Casada con Oscar Federico Winkelmann, dejó una hija: Victoria Eva (toda una definición en esos dos nombres) que para 1996 era modelo de Pancho Dotto. María Teresa Manzo pertenecía a esa generación de estudiantes de la Universidad Católica, que a partir del concilio y las nuevas orientaciones de la iglesia, se proponen hacer realidad el mensaje evangélico. Participan del trabajo en los barrios, donde la dura realidad impactaba en estos jóvenes de clase media, haciéndoles ver que un auténtico cristianismo no podía practicarse sino se emprendía un proyecto que permitiera cambiar esas realidades injustas. Fueron convenciéndose que la ayuda social que practicaban, jamás lograría cambiar la situación, que el sistema fabricaba pobres para asegurar su permanencia y que la solución estaba en una revolución que cambiara de raíz las estructuras político-sociales y económicas. Eso se resolvió en un campamento realizado en Cavalango (Córdoba) del que participó la “Flaca” Manzo. Maria Teresa estuvo también entre quienes formaron el Sindicato de Trabajadores de la Educación Santafesina (SINTES) que luego fuera sindicato base de CTERA. No escapaba a su conocimiento, que la adopción del nombre “sindicato” en una agrupación docente, era ya en sí mismo una definición política; igualaba a los docentes con los demás trabajadores, para horror de los sectores más conservadores y retrógrados de la educación.