militantes del peronismo revolucionario uno por uno

MANZUR, Oscar Rubén.

La foto que ilustra esta reseña es obra del fotógrafo Rubén Chiavazza que fue su amigo. Manzur, ex alumno del Colegio Superior de Comercio de Rosario, fue homenajeado con otros compañeros secuestrados-desaparecidos, en septiembre de 2005 y que nunca más aparecieron con vida. Fue militante de Juventud Universitaria Peronista (JUP) y Montoneros en la Facultad de Medicina de Rosario, lo que le permitía trabajar en la Unidad Básica “Carlos Astudillo” del barrio Las Delicias, asistiendo en el mejoramiento de la salud  y la organización de primeros auxilios para todos lo moradores de la zona. También, integrante de la Juventud Trabajadora Peronista (JTP), era delegado gremial de los trabajadores del Sanatorio Británico en Rosario donde se desempeñaba como técnico en hemoterapia. Había sido asimismo, candidato a secretario general del gremio de sanidad por una lista opositora a la oficialista en las elecciones realizadas en 1975. El mismo día del golpe fueron a detenerlo a su lugar de trabajo. Como era su día franco no lo encontraron, pero ya no pudo volver a trabajar. Fue secuestrado en su domicilio (calle España 344. Rosario), el 10 de agosto de 1976 a la edad de 29 años. Su mujer estaba embarazada de 8 meses y a ambos los agarran cuando se estaban escapando por los techos; ella (Marta Bertolino) se quiebra el pie al saltar y el “Turco” Manzur en vez de seguir corriendo se vuelve y se queda con ella. Marta es el “alma mater” de los juicios que a partir del año 2009 se efectivizan contra los represores y verdugos rosarinos. Ella misma contó un episodio muy particular: “En una ocasión el ‘Pollo’ José Baravalle (un colaborador que luego se suicidó en Italia) vino a ofrecerme mi salvación si colaboraba brindando nombres y domicilios de mis compañeros. Y también me pidió que brindara una conferencia de prensa televisiva como jefa montonera en la que debía llamar a los jóvenes a ayudar a los militares en el Proceso de Reorganización Nacional. Ese ofrecimiento me lo hizo el ‘Pollo’ en persona y la contrapartida era un pasaporte al extranjero y la salida inmediata del país para salvar la vida de mi hija. También hubo un comandante, que fue presentado en esos términos, quien me alertó sobre las torturas que iba a padecer, tras lo cual me ofreció llevarme a un hospital y legalizarme como presa si daba ciertas informaciones que suponía que tenía. Y finalmente me encontré con un juez federal como Guillermo Tschopp, ante quien denuncié mi secuestro y el de mi marido, pero nunca figuré en el expediente, ya que tomó el relato policial que decía que Oscar se había fugado. Supongo que cuando termine esta causa y quede probado que a mi esposo lo torturaron hasta matarlo, alguien le preguntará a este juez jubilado algo al respecto”.