militantes del peronismo revolucionario uno por uno

MARZIALI, Jorge.

Mendocino, nieto de inmigrantes italianos y criollos con varias generaciones en la región de Chile y Cuyo. De la familia materna heredó la vocación por la poesía y la música. Su abuelo escritor y político y su madre pianista influyeron profundamente en su formación. Trovador, juglar y referente de la música popular argentina. Falleció a los 70 años de un infarto, el 9 de julio de 2017, fecha patria. Sus restos serán velados en la legislatura mendocina cuando regresen al país. Marita Londra fue su pareja en los últimos 10 años de su vida. “Te lloramos Jorge Marziali. ‘Los obreros de Morón’ y los trabajadores argentinos y del mundo entero, te lloramos, Jorge Marziali. Murió en Santa Clara, Cuba, luego de presentarse en el Festival del Caribe. Había terminado su actuación con su canción ‘El Niño de la Estrella’, dedicada al Che Guevara ¿Casualidad? ¿Qué mejor final pueden tener los combatientes del peronismo revolucionario? Militante, amigo, ‘Cebollita y Huevo’, bien ‘Padentrano’, obrero peronista, cantor, autor, artista ¡Compañero! Sus composiciones ‘San Lagente’ y ‘Cuando Perón era Cangallo’ seguirán ‘Caminando junto a Arturo Jauretche’ con esa esencia de trovador popular, en una frase que manifiesta y lo dice todo: ‘La fiesta que llevo adentro es el canto compartido’”; así lo recuerda Ernesto Jauretche, viejo militante de Juventud Peronista y Montoneros en los años ’70. A Jorge Marzali lo vio nacer la “Peña de las Chacras” donde renació la música del interior argentino, aquel folclore cuyano, que venía de “La Tropilla de Huachi Pampa” del inigualable Buenaventura Luna y la voz famosa de Antonio Tormo (el cantor de los “cabecitas negras” peronistas), hasta el nuevo cancionero con Mercedes Sosa y Armando Tejada Gómez. Jorge Marziali como tantos otros compañeros partió al exilio y paradójicamente a la fama, cuando los grupos de tareas de la dictadura cívico-militar le “reventaron” la casa en el ’76. De todas sus obras, muchas de ellas encomilladas en el presente relato, cobra vida propia, “Yo elijo criollos”. Aclaro, criollazos como vos Marziali, llenos de orgullo y alegría, que te hacen inmortal en la memoria de los pobres.