militantes del peronismo revolucionario uno por uno

MAC GUIRE, Santiago.

Nacido en 1926, fallecido el 5 de julio de 2001 en Rosario, provincia de Santa Fe. Se había ordenado como sacerdote en el seminario “San Carlos Borromeo” de la localidad de Capitán Bermúdez en la misma provincia. Sacerdote, filósofo y teólogo argentino, miembro fundador en Rosario del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (MSTM) junto a integrantes de la Juventud Obrera Católica (JOC). Así es, como fue cura de la Parroquia Nuestra Señora de Itatí, en el barrio marginal rosarino de Bajo Saladillo, a orillas del río Paraná, cerca del frigorífico Swift. Al lado levantó su humilde vivienda y construyó con los vecinos del lugar, un dispensario, comedor y escuela, haciendo así suya y en carne propia, la “opción por los pobres”. Cuando dejó los habitos en 1968, se casó con María Magdalena Carey con la que tuvo cuatro hijos. En 1972 junto a otros curas tercermundistas rosarinos tuvo un duro enfrentamiento con el arzobispo de Rosario, Guillermo Bolatti, reacio a las reformas dispuestas por el Concilio Vaticano II. De tal disputa ocurrió que fue desplazado del lugar donde realizaba su tarea social, llegando en su reemplazo Eugenio Zitelli un sacerdote que con el regreso de la democracia fue procesado nada menos que por crimenes de lesa humanidad. Mac Guire no bajó los brazos y siguió trabajando con los “condenados de la tierra” (al decir de Frantz Fanon) y sumando su esfuerzo militante, en el peronismo del “Luche y Vuelve”. Llegada la dictadura militar en el ’76, cruzó el Río Pilcomayo en un lanchón y se refugió durante 2 meses en un convento vacío en las afueras de Asunción del Paraguay. Los militares argentinos, entronizados en el poder a sangre y fuego, lo acusaban de ser enlace con militantes montoneros refugiados en el exterior que seguían peleando contra ellos; con documentos falsos llegó a Brasil y Perú. De vuelta en Argentina, la tarde del 18 de abril de 1978, un grupo de tareas lo secuestró en la calle en tanto su hijo de 5 años quedó solito sentado en el cordón de la vereda, desde donde una vecina lo llevó a su casa. Mc Guire estuvo en el CCD llamado “Ceferino Namuncurá” en Funes, Rosario, un sitio que pertenecía a los curas salesianos y que disponía de ganchos en la pared donde colgaban a los cautivos. Terriblemente torturado y apenas pudiendo caminar, luego fue arrastrado por dos soldados hasta el Batallón 121 de Inteligencia de Rosario, donde permaneció 2 meses atado a un camastro y le hicieron un consejo de guerra. Una vez “legalizado”, Santiago pasó por cuatro cárceles: Coronda, La Plata, Caseros y Rawson, siendo liberado pocos días antes de la vuelta de la democracia en 1983. Denunció a la prensa su caso y dio testimonio ante la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP). Al cumplir 50 años, la Escuela Nuestra Señora de Itatí festejó recordando a su fundador, Santiago Mac Guire. En la escuela de marras, la Biblioteca lleva su nombre y conserva un libro de su autoría, titulado “Sabor Amargo”. En 2015, además, la Juventud Peronista “Evita” puso el nombre de Mac Guire a una Unidad Básica en la Zona Sur de Rosario. Sumando homenajes, circula por internet un video sobre su vida y su obra cristiana, titulado: “Santiago Mac Guire, un cura luchando por la justicia” filmado en la CCB Las Flores Este, ciudad de Rosario. Y el periodista Matías Loja en el diario “La Capital” de Rosario escribió una nota titulada: “La Escuela de Las Flores gestada por el cura de los zapatos gastados” el 12/11/2016. Esta reseña estaría incompleta sino le sumo partes de la “Evocación de Santiago Mac Guire” escrita por Carlos Solero en una Carta de Lectores el 2/4/2018: “Defensor de nobles causas, estuvo siempre junto a los oprimidos y explotados, junto a los ninguneados y estigmatizados por el capitalismo. Por sostener esas luchas y esas causas fue perseguido por la jerarquía eclesiástica, y las fuerzas policiales y militares se ensañaron con él. A pesar de esto, ni las humillaciones ni aún la prisión doblegaron su espíritu rebelde, sus palabras de impugnación hacia los expoliadores del pueblo y sus cómplices de uniforme, traje ó habito cesáreo”.