militantes del peronismo revolucionario uno por uno

MARTÍNEZ, León.

Era “Tito”. Junto a María Andrada (“Mary”), fueron la pareja inseparable de Juventud Peronista en Santana, barrio de La Plata. Una pareja formada a base de “puro pueblo peronista”, que vivía a la manera del socialismo sin saberlo, sin percatarse que su vida de solidaridad, austeridad y fraternidad era una ideología política de casi dos siglos de existencia. “Tito” era oficial albañil pero no quiso militar en la Juventud Trabajadora Peronista (JTP) sino solo en el ámbito barrial y conocido de la Juventud Peronista (JP); allí se sentía como pez en el agua. “Mary” era ama de casa. Un primo de los dos, Alberto Martínez, fue asesinado por la Triple A, a fines de agosto de 1974 cuando salía de la guardia del local central de la JP en La Plata. Para “Mary” y “Tito” fue una triste noticia que los fortaleció en la militancia. Desde mediados del ’75 circulaban patotas armadas en caravanas de vehículos sin chapa, por ese barrio de Santana, una conexión con la zona fabril del Oeste. A fines de ese mismo año, empezaron lso rastrillajes y ataques a casas de militantes y simpatizantes de la Causa. A pesar de esto, o quizá por eso mismo, la humilde casa de “Mary” y “Tito” se convirtió en lugar de cita, guardia y reunión de compañeros de la Columna. La pareja era muy querida en el barrio y nadie nunca los delató. “Tito” era partícipe de un pelotón montonero (el mismo que rescatara a los hijos del “Viejo” y la “Vieja”) en tanto “Mary” por las noches, hacía la vigilancia del lugar donde esos chiquitos durmieron hasta que fueron devueltos a su familia en Bahía Blanca. Este episodio épico de la última resistencia peronista y montonera puede leerse en esta misma página, bajo el registro de Oscar Ávila con los nombres y apellidos de los participantes; así mismo los hechos acaecidos dieron lugar a un hermoso libro titulado “El carro de la vida” escrito por Jorge Alessandro.