militantes del peronismo revolucionario uno por uno

MEDINA, Miguel.

“Mono”. “Comandante”. Militante de Juventud Peronista y Montoneros en los ’70. Toda su vida luchó por la liberación nacional y social de nuestra Patria. Tucumano de la ciudad capital en dicha provincia, de pibe se devoraba cuanta revista llegara a sus manos; la lectura le dio facilidades para elegir palabras y saber expresarse. Su madre que había enviudado cuando él nació, lavaba ropa en las casas de la aristocracia tucumana para llevar el sustento a sus hijos. Un día llegaron a Villa Argentina (partido de Avellaneda), un corredor de casas de madera, chapa y cartón, donde vivían alrededor de 300 familias en 180 casillas. Ahí, ella vendería el propio pan que amasaba y Miguel que terminó la primaria debió salir a trabajar. Con 16 años se sumó a la obra catequizadora del Obispo de Avellaneda Jerónimo Podestá en la zona. Ya más grande, inquieto y de porte atlético apreciable, con cierta experiencia en el trato social, pasó a ser un referente obligado y líder de los que ahí moraban. Comenzó la militancia en la JP; y luego en el Movimiento Villero Peronista (MVP). A él no había que explicarle porque los pobres eran peronistas. La pasó fulera durante la dictadura y antes en el gobierno de Isabel. Sobrevivió al genocidio, siempre resistiendo a los milicos. Ahora, vivía en Monte Chingolo. Lanús, provincia de Buenos Aires, donde desarrollaba con su compañera Eva, acciones políticas y sociales en el Centro Cultural y Social “Mateando”, siempre en beneficio de los más necesitados. Falleció el 1° de septiembre de 2019 originando numerosas muestras de dolor en la militancia. Su cuerpo fue cremado. Dijeron: “Miguel nos dejó físicamente, pero su legado y lucha siempre seguirán vivos y deberemos llevarlos como bandera a la victoria”. Hubo otro gran homenaje a su memoria poco tiempo después. En efecto, en el Anfiteatro de Monte Chingolo, el 8 de octubre de 2019, a las 17 horas, más de 60 agrupaciones de la zona dieron su presente para recordar al querido compañero que siempre lo dio todo sin pedir nada a cambio. Y dos días más tarde, el reconocimiento se volvió a dar en el marco del Frente Cultural “María Remedios del Valle” de la zona, en un espacio al aire libre donde muchos oradores recordaron el pensamiento y acción de Miguel Medina.