militantes del peronismo revolucionario uno por uno

MANES, Salvador.

Sectores del gorilismo más recalcitrante hicieron detonar dos artefactos explosivos en una Plaza de Mayo repleta de gente el 15 de abril de 1953, en tanto se festejaba un acto partidario peronista en el que hablaba el propio Perón a su regreso de Chile. Uno de los asesinados por los bombazos fue Salvador Manes. Era italiano, tenía 41 años y hacía 28 que residía en su Argentina. Casado con Juana Renés tenía dos hijos de 15 y 18 años respectivamente. Desde 1936 pertenecía al personal del subterráneo A, donde trabajaba como boletero de estación y estaba conceptuado como hombre cumplidor y eficiente en sus funciones. Supo conciliar perfectamente estas tareas de empleado con la ejecución de una activa obra gremial, realizando una ponderable acción peronista entre sus compañeros. Sus restos fueron depositados en el cementerio de Flores. La investigación policial del bárbaro hecho puso al descubierto que uno de los autores materiales del atentado fue Roque Carranza, militante del radicalismo. Carranza murió el sábado 8 de febrero de 1986, más de dos años antes de que se inaugurara la estación del subte “D” a la que las autoridades de Subterráneos de Buenos Aires bautizaron con su apellido, llamándola “Ministro Carranza”, dejando de lado el que iba a ser su nombre original: “General Savio”.  En 2013, Roberto Pianelli, secretario general de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro, más conocidos como “metrodelegados”, le dijo a un cronista del diario Página 12: “Que una estación de subte lleve el nombre de una persona que mató a obreros es un insulto a los trabajadores”.