militantes del peronismo revolucionario uno por uno

MMARECHAL, Leopoldo.

De los más importantes poetas y escritores de nuestra tierra. Con entera justicia puede ser considerado como uno de aquellos contados creadores de un lenguaje argentino, en donde mucho tiene que ver con esto, como aprovechó su paso por esta vida y sus incomparables vivencias en diversos barrios de nuestra ciudad. Nació en la barriada de Almagro el 11 de junio de 1900. Se suma a la marcha del 17 de octubre de 1945 cuando las masas trabajadoras pasan por la puerta de su casa (vivía sobre Avenida Rivadavia al 2.300), camino hacia la Plaza de Mayo. Cuenta al respecto: “De pronto me llegó desde el Oeste un rumor como de multitudes que avanzaban gritando y cantando; el rumor fue creciendo y agigantándose, hasta que reconocí primero la música de una canción popular, y enseguida su letra ‘Yo te daré / te daré Patria hermosa /te daré una cosa / una cosa que empieza con P, / Perooon’ Y aquel Perón resonaba periódicamente como un cañonazo. Vi, reconocí y amé los miles de rostros que la integraban: no había rencor en ellos, sino la alegría de salir a la visibilidad en reclamo de su Líder. Era la Argentina invisible que algunos habían anunciado literalmente, sin conocer ni amar sus millones de caras concretas, y que no bien las conocieron les dieron la espalda. Desde aquellas horas me hice peronista”.  Marechal será dueño del carnet n° 46 del “Comité Pro Candidatura del Coronel Perón” en las elecciones previstas para el 24 de febrero de 1946. Desde el 6-11-45 y hasta el 1-3-48 se desempeña cono Director General de la Cultura del Ministerio de Justicia e Instrucción Cívica. Es uno de los intelectuales que estudia el proyecto del Estatuto del Docente luego promulgado.  También es interventor en la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares. Sobre su gestión estatal será claro: “Yo no fui colaborador de un gobierno ya instalado, sino uno de los muchos que, por amor a su pueblo, contribuyó a instaurar el justicialismo de Perón como forma político-social”. En 1948 termina su libro cumbre: “Adán Buenosayres”; sin lugar a dudas, la mayor epopeya narrativa de la literatura argentina. Será profesor de Literatura en el Liceo de Señoritas N° 4, hasta diciembre de 1955 en que se le acepta la renuncia. Mucho antes, el 12 de junio de 1950 se casa con su musa inspiradora: Elbia Rosbaco. Después de la caída de Perón el 16 de septiembre de 1955 se ve obligado a cumplir un riguroso exilio interno, ya que por su condición de peronista pasa a ser un “leproso político”: se lo ignora, se le niega el saludo, para él no hay ningún trabajo. Sobre esta situación, con sorna dirá Marechal: “Para ellos Perón es el ‘tirano depuesto’ y yo, el ‘poeta depuesto’ sin ninguna duda”. En 1965, Sudamericana edita su segunda novela “El banquete de Severo Arcángelo”. Para entonces, su obra es ampliamente reconocida y miles de jóvenes aficionados a la lectura y a las letras lo visitan en su domicilio. En 1967 por invitación de la Casa de las Américas va a Cuba y se queda enamorado de la revolución socialista que se está gestando en ese país caribeño. Al respecto, a pedido de los editores, escribe una nota en la revista “Primera Plana” sobre los puntos de acercamiento que ve entre el socialismo y el cristianismo revolucionario en la isla de Fidel. La nota, censurada, no sale editada. El año 1970 da lugar a la aparición de su tercera novela, “Megafón ó la guerra” escrita en clave metafísica un año antes y cuya primera edición es rápidamente agotada por miles de jóvenes que militan y abrevan en la Juventud Peronista y otras organizaciones del nacionalismo popular revolucionario. Una curiosidad de la novela, es que allí predice el secuestro del ex presidente de facto Pedro Eugenio Aramburu. En ese mismo año, 1970, el 26 de junio fallece a raíz de un síncope cardíaco. Poco antes de morir en un reportaje marcó a fuego, ratificó su ideología: “Fui, soy y seré peronista. me sigo sintiendo peronista. Para mí, el Justicialismo es la única solución para la Argentina. Incluso los países socialistas están encontrando su solución en la Tercer Posición  que siempre alentó el peronismo”. En abril de 2003, la Biblioteca Nacional le hizo un reconocimiento póstumo a su vida y obra, al inaugurar la exposición “Homenaje a Leopoldo Marechal. El ascenso por la belleza”. El viernes 2 de noviembre de 2018 en la plaza central de Maipú, provincia de Buenos Aires, donde se desarrolló parte de su vida y de su obra literaria, se emplazó un busto con su figura, obra de la artista plástica Nora Patrich.