militantes del peronismo revolucionario uno por uno

MARINI, Mario Osvaldo.

“El Grillo”. Se fue para Santa Fe capital, en el año 1969 desde Villa Cañás otra ciudad santafesina. Lo hizo para estudiar Ingeniería Química. Sus padres eran agricultores. Fue abanderado en la escuela secundaria. Entre los años 1971-72 fue responsable de la residencia de la calle San Luis, del Colegio Mayor Universitario y ayudante de cátedra en la Facultad. Sus amigos hablan de tres cualidades personales de “El Grillo”: gran jugador de fútbol, mejor degustador de vino tinto y un as en la pelota paleta al frontón. Compañero ingenioso al servicio de la causa peronista, en la época del “Luche y Vuelve” había desarrollado un equipo para rellenar los aerosoles con gas de garrafas, ya que era muy grande la demanda y escasos los recursos económicos. Casado con Anita tuvieron un hijo que en la actualidad vive en la provincia de Córdoba. Un amigo y compañero de militancia lo recuerda así: “Ojos y pestañas grandes, estatura pequeña, pelo y bigotes negros, siempre alegre y locuaz, fue inevitable que lo bautizaramos ‘El Grillo’. Él era el prototipo del gringo de campo, bonachón, casi inocente, solidario, su vestimenta lo delataba: un jean tiro corto, camisa de Grafa color caqui y un pulóver marron que nunca abandonaba. ¿Qué adjetivos usar para describirlo? Era bueno desde el alma, tranquilo. No le gustaba estudiar pero era un admirador de la cultura griega (leía la Iliada y la Odisea). Futbolero (hincha de Independiente), recordaba siempre su familia y su querida Villa Cañás. Era un buen jugador de ajedrez. Desprendido de las cosas materiales, soñaba con una familia y un mundo mejor para todos, sencillo y simple por donde se lo mire”. Fue secuestrado-desaparecido el 9 de diciembre de 1975 en la ciudad de Santa Fe (Calle Jujuy 3618) con 25 años de edad.