militantes del peronismo revolucionario uno por uno

MARTÍNEZ, José Osvaldo.

“Pepe” para la familia. “Ilven” para la militancia. Militante peronista y Montonero. Como buen “fana” de Independiente se lo podía ver en la tribuna partidaria cuando jugaba el “rojo” de Bochini, su máximo ídolo futbolero. Desde muy chico supo lo que era tener que hacer “changuitas” para vivir. Su hija Gabriela me recuerda que su padre, ya de grande, pese a sufrir de asma y epilepsia (motivos por los cuales no le daba ocupación ninguna empresa) tenía tres trabajos: camionero en el mercado del pescado, mecánico de autos y reparador de artefactos electrodomésticos. Eran trabajos para las necesidades diarias, para comprarse un terrenito en cuotas y para militar en el barrio. Con la organización Montoneros en la Isla Maciel colocó con otros compañeros el gas y el asfalto. Iba a todas las reuniones de la militancia con su hija en brazos y escapó en tres oportunidades de cercos militares. Hasta que cayó, fiel a sus principios de dar lucha hasta el último aliento a los verdugos y genocidas de nuestro pueblo. Una mañana del 13 de diciembre de 1977 en provincia de Buenos Aires, zona Sur, en la la localidad de Longchamps, barrio Los Álamos, una patota fuertemente armada, con cuatro autos de civil más dos camiones del ejercito, rodea toda la zona y secuestra a la familia Martínez. En la espera de la llegada de Estela Oesterheld, (Marcela) y de Raúl Mórtola (El Vasco) para emboscarlos, “Pepe” Martínez es muy golpeado, atado y tabicado para que cantara a sus compañeros. Al no hacerlo, los hijos de ambas parejas, Martín de tres años y Gabriela de cuatro, son llevados a una comisaria cercana durante la mayor parte del día, amenazados de muerte, y donde sólo el hecho aberrante no fue ejecutado por ordenes superiores, porque quien tenía que hacerlo, tenía una hija o nieta, de igual parecido y de la misma edad que Gabriela. Los dos matrimonios (el de Martínez y el de Mórtola) y sus hijos, conformaban una familia de convivencia y lucha militante desde el '75. Con anterioridad, también había estado ahí,  Norma ''Gaby'' Arrostito. En las primeras horas de la noche, Estela de 25 años, y embarazada de cuatro meses, es fusilada ferozmente frente al negocio donde vivían, con más de diez balazos en su cuerpo. Es llevada por los vecinos testigos del hecho y escoltados por la patota, al Hospital Lucio Meléndez. El “Vasco” Mórtola, es fusilado dos horas antes que su compañera Estela en el barrio, cuando es señalado por un vecino, a la voz de: ''Es él''. Gabriela Martínez recuerda para siempre la integridad y la lealtad de su papá cuando decía: ''Si nos salvamos, nos salvamos los cuatro'', nunca individualmente. Ver registro de su esposa Mirtha Noemí Martínez López.