Roberto
Baschetti

Castillo, Andrés Ramón

“Ángel”. “Casildo”. “Quique”. “Carlitos”. Nacido el 2 de noviembre de 1942 en Capital Federal. En 1960 comienza a militar en la Juventud Peronista. Pasa por Tacuara y por el Movimiento Nueva Argentina (MNA) desde su fundación en 1961. El 28 de septiembre de 1966 cuando contaba con 23 años de edad, fue integrante del Grupo Cóndor (ver registro de Dardo Manuel Cabo) que secuestró un avión comercial para hacerlo aterrizar en nuestras Islas Malvinas como muestra de soberanía nacional, en tanto el presidente de facto, el general Onganía, le organizaba partidos de polo al Príncipe Felipe, Duque de Edimburgo, de visita en Argentina. Entre 1969 y 1975 es delegado bancario por la Caja Nacional de Ahorro y Seguro. Fue un cuadro importante de la Juventud Trabajadora Peronista (JTP) que ayudó a fundar a principios de los ‘70 y luego de Montoneros donde llegó a tener el grado de oficial 2do. La foto que ilustra esta reseña está tomada por los represores de la Marina de Guerra en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) cuando fue secuestrado ilegalmente, el día 19 de mayo de 1977, en tanto transitaba por la avenida Vernet entre la calle Senillosa y la avenida La Plata en la ciudad de Buenos Aires. Lo metieron de prepo en una ambulancia y se lo llevaron una vez reducido. En la ESMA, fue golpeado y detenido bajo condiciones inhumanas de vida. Los castigos corporales se sucedieron varias veces, por ejemplo, el 1° de diciembre de 1978, donde además de los grilletes que ya soportaba en las piernas, le adosaron una bala de cañón de 25 kilos para dificultar su desplazamiento. Cuentan que estando en cautiverio en la ESMA un 31 de diciembre, cuando sonaron las doce, los carceleros –magnánimos ellos, dicho con toda ironía- organizaron con algunos prisioneros un festejo, y que “El Gordo” Castillo abrazó a otra compañera secuestrada (Graciela Daleo) y le susurró al oído: “Para que este año podamos hacer mierda a todos estos hijos de puta”. Se lo acusaba también a Castillo, de haber participado del ataque de Montoneros al cuartel militar de Formosa un 5 de octubre de 1975. Fue liberado el 22 de febrero de 1979 y partió del país con rumbo a Venezuela y luego a España. Al volver la democracia a la Argentina, Castillo volvió su patria, se reincorporó a su gremio, encabezó una lista y ganó las elecciones por el voto soberano de sus compañeros de trabajo. Además, en 1989 fue electo miembro del Secretariado Nacional de la Asociación Bancaria. Además, se presentó como testigo por la acusación en el juicio a las juntas militares genocidas. Falleció lamentablemente el 29 de agosto de 2022.