Roberto
Baschetti

Gurrea, Silvia del Carmen

Falleció el 22 de abril de 2010. Mujer y militante integral. Dejemos que sea Ernesto Borzi quien relate aspectos salientes de su vida. “Su identidad personal estaba asociada con las más dignas batallas que libró nuestro pueblo. Silvia fue peronista. Hija de un trabajador de sanidad que participó en la fundación del gremio de la Salud; además de haber sido del equipo de colaboradores del Dr. Ramón Carrillo. Por lo tanto, preso político de la ‘Revolución Fusiladora’ de Rojas y Aramburu. Desde pequeña conoció los maltratos y abusos que sufren los familiares de los presos, ya padecidos en persona al visitar a su padre encarcelado. Peronista en la sangre, peronista con las tripas, se crió en un barrio como el de Parque de los Patricios, donde todos sus hermanos eran hinchas de Huracán. Trabajó desde los 13 años como cadeta de una escribanía aprendiendo así el ABC del Derecho. La última dictadura le arrebató a su hermano Jorge que continúa desaparecido. En la primera denuncia que Silvia hace por su hermano Jorge, escribe ‘Militante y dirigente de la Juventud Peronista Regional I’. Cuando la entrega, el secretario del Juzgado, se presenta azorado y con el semblante pálido, le dice que cambie el ‘habeas corpus’, que no escriba eso, que lo retire. Silvia le contestó: ‘Yo no voy a negar a mi hermano y él jamás me perdonaría que mintiera diciendo lo que no es’. Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, Silvia y otros compañeros fueron los primeros y los únicos que en aquellos primeros años con una estructura primaria, celular, no claudicaron y denunciaron la situación de los pabellones de la muerte de la Unidad Nº 9 de La Plata. Sacaban los comunicados redactados, quitándole horas al sueño, atravesando la noche, los toques de queda, la prohibición de circular, refugiándose en la casa de algún compañero hasta que aclarase el día y retirándose entonces con sigilo, para continuar así con una cadena de mensajes y correos que no podían fallar (…) En una ocasión un parlamentario italiano que estaba de visita seguía con atención la explicaciones que oficialmente le daba un organismo de derechos humanos ligado a un partido (el P.C.) sobre la violencia, el gobierno enfrentado entre la extrema derecha y la extrema izquierda ‘terrorista’. Ante la mirada ceñuda de Silvia, el italiano inquirió: ‘¿La señora es del partido?’. No, fue la respuesta. ‘¿Y qué está haciendo aquí?’ fue la nueva pregunta. ‘Estoy aquí por mi hermano Jorge Gurrea, que sí es de extrema izquierda, militante montonero y miembro de la Juventud Peronista Regional I y está desaparecido por esta Dictadura Militar, estos milicos hijos de remilputas y gorilas… ¿Pero dígame una cosa? ¿Por qué carajo se dicen ustedes comunistas? ¿Acaso nunca leyeron a Lenin y la concepción de la lucha armada? ¿O el papel de los libros solo lo usan para limpiarse el culo? ¿Así defienden a los proletarios con los que se llenan la boca? ¿Pero cuando conocieron ustedes un obrero de verdad?’. El advenimiento de la democracia, con la consabida y generosa entrega de sangre de nuestro pueblo, encontró a Silvia con la necesidad de retomar sus estudios y se recibe de abogada. Como profesional, en el caso de tramitar alguna causa por la Ley 24.411 (reparatoria y beneficiaria de los causahabientes de las víctimas por desaparición forzada), fijó por motus propio sus honorarios en un 2%, cuando, por ejemplo, en las sucesiones en Capital Federal, los honorarios estipulados por juez, pueden ser del 9 al 12% y en provincia del 20 al 30%”. Más adelante en su escrito, sigue diciendo Borzi: “Me conmoviste, nos conmoviste y aprendimos a aguantar las lágrimas cuando supimos de tu cáncer que nos duele más a todos cuando pronunciamos el nombre de Evita. Compañera Silvia, fuiste capaz de reivindicar hasta tu ascendencia negra y africana, porque como vos bien decías ¿Acaso no somos negros los peronistas? Es que vos hablabas bien de lo que conocías, del pueblo trabajador del que te sentías orgullosamente parte y al que le ofrecías todas tus fuerzas, como por ejemplo participando del último 11 de marzo pasado, en el acto de la cancha de Ferro, conmemorando la victoria de Cámpora y sosteniendo a Néstor Kirchner”. Marta Olivera, por su parte le dedica a Silvia un poema que comienza así: “Fuerte como el roble/simple como el viento/audaz en lo difícil/soñadora de una patria libre y soberana. Compañera de esperanzas/compañera de perdidas/compañera de luchas/compañera, cumpa/ cumpa peronista y montonera. Te habrás ido a juntar con aquellos que por jóvenes no dejaron el coraje de vencer o morir”.