Roberto
Baschetti

Lucero, José Luis

“Petiso Buendía”. “Tito”. Nacido un 23 de mayo de 1946 en San Antonio de Areco, provincia de Buenos Aires. “Con Tito Lucero fuimos compañeros de militancia en la Agrupación 17 de Noviembre, del barrio Villa Nueva, de Berisso. Era una agrupación donde en sus comienzos habían estado compañeros de las FAP (Fuerzas Armadas Peronistas). El trabajo nuestro, era territorial. Tito se acercó a la agrupación para hacer ese tipo de trabajo después de lo de Ezeiza (20-6-73), para luego sumarse en la colaboración con los compañeros de Juventud Trabajadora Peronista en el Astillero (Río Santiago). No era de la agrupación, pero si colaboraba, participaba de las asambleas y de algún modo estaba identificado con la JTP del Astillero. En esa época estábamos todos muy conectados, yo me acuerdo que se toma Astillero o Propulsora y nosotros salíamos casa por casa a pedir el apoyo, a explicarle a los compañeros. Íbamos a hacer la olla popular, no porque faltara la plata para la comida. Era para que la gente del barrio te dijera: ‘Bueno, tomá una lata de tomate, un paquete de fideos’ y a partir de eso ibas explicando lo que pasaba. Entonces era la movilización allá e íbamos todos para allá: estudiantes, la gente del barrio, todos, y nos ayudábamos mucho. Otra actividad fue cuando se repartió lo de los Bunge & Born. Se habían pedido unos cuantos dólares, alimentos y ropa. A mí como me habían mandado al barrio, tenía que conseguir un depósito y nosotros pedimos la iglesia. Era la parroquia Nuestra Señora de Loreto y el cura nos prestó la iglesia para traer comestibles y repartirlos. Traían del depósito grande, por la (calle) Montevideo y nosotros teníamos que repartir. Andábamos en un carro de un compañero del barrio y cargábamos las cosas: me acuerdo patente las camisas de piel de durazno con los broches, los pantalones haciendo juego; después andaba todo el mundo vestido igual, acercábamos también la yerba Chamigo y otros comestibles. Íbamos repartiendo con el carro, se probaban la ropa para ver cual le quedaba, se llevaban también su bolsa de alimentos y ahí andábamos con Tito haciendo ese trabajo (…) La situación se puso muy dura contra toda la Coordinadora de Gremios Combativos de la zona: con los compañeros de Propulsora, del Swift, con los compañeros de Petroquimica y los compañeros de Astilleros. Habían venido a rastrillar la zona, venía gente desconocida al barrio, con autos raros, entonces lo convencimos a Tito que se fuera a dormir a la casa de un compañero que vivía más alejado (…) El día anterior a su secuestro le dan la escritura de su casa y Lucero dice: ‘hoy me voy a dormir a casa” y lo convencemos de que no, de que se quede de vuelta en lo del compañero aquel. Ese mismo día estábamos tomando el Swift. La policía fue a desalojarnos y les tirábamos piedras y por ahí me doy vuelta y lo veo al Petiso (Tito) Lucero y le digo ‘¿Qué hacés acá?’. Y él me contesta: ‘Aquí tengo que estar’. Bueno se armó una de gases y finalmente desalojan el Swift y nos vamos. Y allí me dice: ‘Esta noche yo me vuelvo a mi casa, ¿quién me va a venir a buscar a mí?’. No hubo manera de convencerlo. Se fue a su casa”, cuenta su amiga y compañera de militancia Miriam Larrañaga. Esa misma noche del 20 de marzo de 1976, se lo llevaron de su domicilio sito en 29 de Junio 777, de la localidad de Berisso, provincia de Buenos Aires. Tenía 29 años. Inmediatamente su cuerpo apareció asesinado en la zona de Arana: estaba todo lastimado, tajeado y con pasto en las manos; los brazos muy lastimados, atados con alambres y con un gesto muy feo en su semblante. Miriam nos despide con una aseveración sobre como era Lucero: “Tito era muy alegre. Calentón como buen peronista. Peronista del proyecto nacional, popular y revolucionario”.