Martínez Agüero, José Agustín

Nació el 17 de abril de 1952 en Córdoba capital. Empleado en Banca Roela Inversiones S.A. y estudiante de Agronomía en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). En su adolescencia participó del Movimiento Católico de Juventudes donde se realizaban campamentos y la peregrinación religiosa anual al cerro Pan de Azúcar. Al terminar la secundaria con el título de bachiller, a principios de 1970, realiza un viaje a dedo por América Latina que le abre la mente a nuevas realidades. A fines de 1971 se incorporará a la Juventud Peronista (JP) en Villa Allende, Córdoba. A fines de 1972, es sorprendido pintando “Luche y Vuelve” en las paredes y es detenido e incomunicado por diez días. El 15 de mayo de 1974 con 22 años, se casa con María Eloisa Pizarro (Titi; 19 años) con quien tuvo dos hijos: Mariano Gustavo y José Agustín. La ceremonia religiosa fue en una Unidad Básica, celebrando el sacramento, un cura del Tercer Mundo simpatizante de Montoneros, organización político-militar en la que ya desarrollaba toda su actividad partidaria, llegando a ser oficial de la misma. Tomó parte del rapto de un gerente de la Coca & Cola. Estudió Agronomía y trabajó durante 1974 en el Banco Social de Córdoba, debiendo renunciar en diciembre de ese mismo año por las amenazas de la Triple A y las presiones del directorio del Banco, a cargo de un personaje de apellido Orbisso, definido como un burócrata sindical, y nombrado en esa entidad bancaria después del “Navarrazo”. Fue secuestrado-desaparecido a la edad de 23 años, el 28 de enero de 1976, en Córdoba, al concurrir a una cita “envenenada”. Fue visto en “La Perla” antes de su asesinato. Hermano de María Elpidia, (“La Negrita”, esposa de Mario Eduardo Firmenich), de María Soledad (compañera de Ricardo Rene Haidar. Ver su registro) y de Guillermo (Polo), Diego y Gabriel. A los 30 años de su asesinato, en un nuevo aniversario de su natalicio, fue homenajeado públicamente en su patria chica de Villa Allende. Además, una plazoleta en Barrio Alberdi (Córdoba) tiene un recordatorio en su memoria. Su hermana María Soledad nos cuenta: “A principios del ’76 secuestran a José Agustín y mi madre (María Elpidia Agüero, ver su registro) empieza todo el peregrinar, tocando a familiares con influencia y al arzobispo, pidiendo por él. Mi hermano desaparece el 28 de enero de 1976, día del cumpleaños de mi padre. Estaba en los preparativos de uan operación para liberar de la cárcel de Córdoba a Horacio Alberto Mendizábal (ver su registro). La operación se hace igual y con éxito, no se cancela. Esto es algo para rescatar de mi hermano, que nunca ‘cantó’ la operación a pesar de haber sido torturado. Otros en cambio no soportaron la tortura y pasaron a ser traidores. La figura del ‘traidor’, en esta democracia pasó a equipararse con la de una víctima y eso me parece que es un símbolo de derrota, pasar a ser víctimas cuando en realidad éramos militantes revolucionarios que luchábamos. Víctimas si, de un Terrorismo de Estado, pero es muy importante distinguir a los compañeros que, estando presos aguantan, y la lucha así puede seguir. En la medida en que se va delatando y traicionando, va perdiendo espacio esa lucha revolucionaria”.